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Andorra no sólo es nieve y
deportes de invierno, también es una de las mejores
zonas de Europa en su contenido de innumerables caudales
de aguas termales. Las aguas termales de los pirineos,
rica en azufre, es el elemento ideal
para una completa relajación y recarga de energías.
Para ello, Andorra ha sabido construir un impresionante
circuito de hoteles, spa, y restaurantes donde los beneficios
de esta antiquísima terapia se organizan de manera
admirables hacia el turismo. Tan importante es la zona
en materia de aguas termales que Andorra presume de
tener uno de los mayores centros termales
en donde a además de la relajación
se combinan una serie de actividades lúdicas
con el marco de un paisaje ideal.
Caldea, instalado a 1100 metros
de altura, es un impresionante edificio de cristal donde
el visitante podrá encontrar todo tipo de piscinas
de aguas termales y diferentes opciones de relax y diversión.
El complejo está dispuesto en más de 24000
metros cuadrados bajo un entorno mineral y
vegetal sin precedentes. El mayor logro de este recinto
fue el de hacer de las aguas un juego. El termo ludismo
ofrece entonces un recorrido por todos los estados del
agua y por todos los baños de las culturas, desde
los romanos hasta los japoneses. Un
increíble mundo donde el agua es el principal
protagonista, en un marco futurista donde las innumerables
escenografías producidas con el agua dejará
al visitante sin palabras.
Muchos visitantes llegan hasta Andorra
siguiendo la denominada Ruta de la Salud desde Francia.
Allí llegan los peregrinos y se topan con el
formidable hotel Termes Carlemany,
en la calle Carlemany, en el aparroquia de Les Escaldes.
El hotel, además de una estética y servicios
impresionantes, cuenta con una de las mejores estructuras
de aguas termales de Europa.
La pequeña parroquia de Les
Escaldes existe principalmente por el hecho de poseer
la mayor cantidad de aguas termales. En este lugar,
fluyen más de 34 fuentes públicas
de aguas termales a más de 60 grados. No muy
lejos de allí el visitante podrá visitar
a la reina de las aguas termales, El roc del
Metge, que transcurre desde el corazón
de los Pirineos y presume de ser el agua más
caliente de Europa con una temperatura de 70
grados.
Además del Carlemany, los hoteles
Pla, Valira y Muntanya, también ofrecen baños
termales de diferentes tipos. Sus estructuras
arquitectónicas son antiquísimas
y muy hermosas, predominando la piedra local en todas
sus fachadas. En estos hoteles, el visitante encontrará
la mejor forma de revitalizar sus energías y
comprobar que esta antiquísima terapia, que ya
usaban los romanos en esta misma zona,
es sin dudas un método tremendamente saludable
de relajación y de positivas consecuencias para
nuestros cuerpos.
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