|
El país de los Pirineos a
pesar disponer de un pequeño territorio nacional
alberga una gran oferta de pistas de esquí. Alrededor
de este deporte discurre la principal actividad económica
de Andorra, el turismo. Esta actividad se manifiesta
en las principales pistas de Andorra, El Pas
de la Casa, Grau Roig, Soldeu-El Tarter, Pal,
Arinsal y Ordino-Arcalís.
El Pas de la Casa, Grau Roig i Soldeu
El Tarter se conectaron para formar el gran
complejo de esquí llamado Gran Valira. Actualmente
es el más grande de los Pirineos con 193 kilómetros
de esquí y posiblemente el mejor. Está
situado en el norte de Andorra, y su territorio ocupa
parte de las parroquias de Encamp i Canillo.
Es muy excitante empezar desde el sector del Pas de
la Casa e ir esquiando hasta llegar hasta el otro extremo,
el Tarter. Sin duda las 110 pistas
de este dominio hacen las delicias de todos los aficionados
al deporte blanco, desde los más novatos que
podrán iniciarse en alguna de las 18 pistas verdes,
hasta los más expertos, con la posibilidad lanzarse
a toda velocidad por alguna de las 22 pistas negras,
algunas de ellas de gran dificultad. Además encontrarás
itinerarios fuera pistas, zona para los snowboards,
alquiler de motos de nieve y un sinfín de actividades
alternativas o complementarias del esquí.
Las estaciones de Pal Arinsal y Ordino
Arcalís forman el otro gran espacio de esquí
en Andorra, llamado Vallnord y ubicado
en la parroquia de Ordino. Aunque sus dominios esquiables
son menores que los que ofrece Gran Valira su orientación
geográfica permite disponer, salvo años
de meteorología excepcional, de unos apreciables
gruesos de nieve. Alberga 66 pistas de esquí
que recorren 89 kilómetros,
algunos tramos rodeados de bosques de gran belleza natural.
En la parroquia de Sant Julià
de Lòria encontramos la estación
de La Rabassa, destinada a los amantes del esquí
nórdico y de las excursiones con raquetas de
nieve. Es la menos concurrida.
La mejor época del año
para esquiar en Andorra es durante los meses de enero
y febrero, como norma general, los meses más
fríos del año, ya que permiten un mejor
estado de la nieve. A partir del mes
de marzo, las altas temperaturas diurnas derriten la
nieve para convertirla en hielo por la noche cuando
bajan las temperaturas.
Si tienes la posibilidad es muy recomendable
esquiar entre semana, huyendo así del tráfico
y de las aglomeraciones en los remontadores durante
los fines de semana y los días festivos. También
vale la pena hospedarse en alguno de los muchos hoteles
a pie de pista. No hay nada mejor que
salir del hotel y subirse al telesilla apenas recorriendo
unos pocos metros.
|
|