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El territorio que conforma Andorra
está situado en medio de dos antiguas potencias
que le han llevado a sufrir muchos cambios de poder,
además de convertirse en un lugar de paso a través
del cual se ha traficado y que ha servido de escondite
a muchos maleantes y exiliados.
Desde que Carlomagno
ayudado por Marc Almogàver expulsó a los
árabes que habían invadido el territorio
para posteriormente otorgar a los obispos de Urgel su
gobierno, ha ido cambiando de manos sucesivamente. De
esta forma en 1176, debido a la inestabilidad
que las invasiones bárbaras provocaron en Francia
y España, los condes de Urgell se
vieron obligados a pactar con los de Caboet para proteger
el territorio.
Esto propiciará que en 1278
ambos condados firmen un acuerdo para cejar sus disputas
que los nombrará cosoberanos de Andorra. Este
hecho singular es conocido como el “primer pariatge”.
En este tira y afloja también participaron más
tarde los Reyes Católicos, que
la anexaron a la Corona hasta que llegó el reinado
de Carlos V quien la devolvió a la Casa
de los Foix. Luis XIII, ni corto ni perezoso,
la incorporó también a su Corona de Francia
en 1607, con lo cual, después de desaparecer
la monarquía Andorra ha pasado a las manos de
sus sucesivos dirigentes.
Tras la revolución Francia renuncia
a sus derechos sobre Andorra, pero más tarde
Napoleón, a petición de los andorranos,
vuelve a otorgárselos. Traerá con ello
auge económico para el país.
Actualmente gobierna el país
el presidente Albert Pintat, y los antiguos cosoberanos,
tanto el Obispo de Urgel como el Presidente
de la República Francesa reinan y representan
al Principado dejándole su autonomía.
Ambos tienen un representante permanente para
Andorra. Durante la Guerra Civil española
se mantuvo neutral y se dedicó a acoger exiliados
políticos, existen incluso historias de la posguerra
que hablan de algunos maquis organizados en guerrillas
que se escondieron en las montañas de
Andorra para preparse para un ataque posterior.
A finales de la Guerra Civil empieza
un nuevo auge económico del país con el
desarrollo comercial y turístico, debido sobre
todo a los bajos precios y a la inversión
en instalaciones para deportes de invierno. Con este
auge llegará el contrabandismo que ha llenado
sus caminos inhóspitos de trifulgas.
El contrabandismo se debe a que desde tiempos inmemoriales
está exenta de impuestos y ofrece unos precios
mucho más bajos que los de sus países
circundantes, atrayendo así de un tiempo a esta
parte además de a inocentes turistas más
o menos burgueses, a contrabandistas de todas las calañas,
quienes han dejado entre esos parajes historias de persecuciones,
accidentes y muertes. Y todo para conseguir sacar drogas,
tabaco, cajetillas o puros a menor
precio.
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