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Contra lo que muchos pueden llegar
a pensar, Andorra posee un circuito
y una muy buena estructura de museos y galerías
de arte. Sobre todo predomina el arte local basado en
objetos antiguos, esculturas de madera y casas antiguas
donde el visitante podrá apreciar la historia
en primer lugar. A lo largo de los años, importantes
personalidades han dejado diferentes legados provenientes
de sus ricas familias, con lo que el espectro de museos
y casas de arte generado no tienen nada que envidiar
al de otras grandes ciudades. Distribuidos por todo
el territorio, los muesos y las muestras han
revitalizado la cultura y demuestran que Andorra no
sólo es un destino turístico relacionado
con el deporte de invierno.
El Centro de Arte de Escaldes-Engordany
es un buen lugar para empezar el recorrido cultural
de la ciudad. En este museo podrán apreciar el
arte de famosos escultores como también exposiciones
de pintura y fotografía.
El famoso Museo de la Miniatura
es sin dudas uno de los más visitados de Andorra.
Considerado uno de las mejores colecciones de arte miniatura
del mundo, el museo ofrece la característica
de que cada obra debe mirarse si o si con microscopio.
El visitante quedará fascinado con los diminutos
mundos creados para el goce visual.
El Museo Casa Rull es
otra de las grandes atracciones del circuito cultural.
Allí podrán apreciar antigüedades
de siglos pasados, mobiliarios y vajillas del siglo
XVII y una impresionante arquitectura da la
época.
El Centro de la interpretación
histórica de la Cortinada es
el lugar ideal para entender mejor los pasos de Andorra
a través de todos los tiempos. Es un gran complejo
donde el visitante podrá apreciar molinos y aserraderos
de la época, una iglesia del siglo XII,
y un paseo por diferentes instalaciones antiquísimas.
Otro gran protagonista de la escena
cultural andorrana es el gran Museo de maquetas de arte
románico. Allí encontrarán una
colección que supera a las treinta maquetas
hechas en madera y piedra y que en su mayoría
representan las diferentes iglesias románicas
del país. Realizadas hasta el más mínimo
detalle, el visitante podrá observar verdaderas
y precisas obras de arte.
Completan el circuito el Museo
de muñecas rusas, donde el viajero podrá
observar a más de doscientas matrioshkas y los
diferentes procesos de construcción. Por último,
el Museo del automóvil es otra gran colección
que el visitante no debe perderse. Con alrededor de
100 automóviles, más
de 40 motos y más de 100 bicicletas,
el museo presenta piezas que abarcan toda la historia
de estos importantes medios de conducción, además
de poseer casi todas las marcas. Aparte de poseer una
sección de miniaturas muy importante, el museo
presume de tener una de las mayores colecciones
de toda Europa.
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